Corea del Norte, la última apuesta nuclear

Recientemente Corea del Norte ha vuelto a reiterar su disposición a la hora de reanudar las conversaciones de desnuclearización con EE.UU, tal y como ha afirmado Choe Son-hui, viceministra de Relaciones Exteriores norcoreana. Horas después de ofrecerse a retomar el dialogo, dos misiles norcoreanos de corto alcance se hundían en el mar de Japón, sin provocar daños, en la que ha sido la octava prueba de este tipo desde que comenzaran a realizarlas el pasado mes de julio.

Choe Song-hui durante la cumbre en Hanoi/SWI

Palabras y hechos chirrían en un país que hasta el momento parece empeñado en ampliar su arsenal y en modernizar unas fuerzas convencionales que figuran entre las más grandes del mundo. Lo anterior combinado con la agresiva retórica norcoreana y su persistencia en la realización de ensayos nucleares justifican que Corea del Norte sea percibida como una grave amenaza por la mayoría de potencias occidentales y sus aliados asiáticos. Al mismo tiempo, se pone de manifiesto la ineficacia del resto de potencias mundiales a la hora de frenar el avance nuclear en la península de Corea.

A pesar de contarse entre los países con mayor índice de pobreza, Corea del norte invierte en sus fuerzas armadas aproximadamente una cuarta parte de su PIB. Por lo que parece sus constantes provocaciones y su actitud frecuentemente belicosa continuaran poniendo a prueba las alianzas regionales e internacionales que pugnan por preservar el equilibrio y la seguridad a nivel mundial.

 

No obstante, en estos momentos estamos asistiendo a un acercamiento histórico entre EE. UU y Corea del Norte. El pasado junio Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un mantuvieron una breve reunión en la zona desmilitarizada; aunque si algo se puso de manifiesto es que el camino que pasa por el desmantelamiento de arsenal norcoreano se prevé largo y arduo.

¿Cuáles son sus capacidades nucleares?

Las pruebas de armamento a las que Corea del Norte nos tiene acostumbrados abarcan diferentes modalidades de misiles balísticos que cubren distancias que van desde el corto alcance, hasta el intercontinental. Teniendo esto presente, no es de extrañar la preocupación que Corea del Norte despierta en el resto del mundo, especialmente si ponemos sobre la mesa las estimaciones que cifran las reservas nucleares de Pyongyang entre los 10 y los 60 artefactos con capacidad nuclear.

Misil intercontinental norcoreano Hawsong-15/CSIS

Corea del Norte ha probado con éxito misiles balísticos intercontinentales (ICBM por sus siglas en inglés), cada uno con capacidad para transportar una ojiva nuclear. Según fuentes norcoreanas, durante la prueba del Hwasong-15, el misil logró alcanzar una altitud de superó los 4000 km, recorriendo una distancia de aproximadamente 1000 km antes de estrellarse frente a las costas de Japón. Los expertos calculan que este modelo de misil goza de un alcance efectivo que ronda los 13.000 km y que dependiendo de la trayectoria, podría alcanzar cualquier punto de EE.UU.

Corea del Norte no solo cuenta con los conocimientos para fabricar artefactos con uranio o plutonio, tal y como demuestran los ensayos nucleares llevados a cabo por el régimen, sino que la potencia de los mismos se ha incrementado en las sucesivas pruebas realizadas: el equivalente a 2 kilotones en 2006; 8 kilotones en 2009; 17 kilotones en 2013; y 35 kilotones. Para que nos hagamos una idea, el artefacto lanzado sobre Hiroshima tenía una potencia estimada de entre 15 y 16 kilotones.

Desde que Kim Jong-un asumiera el poder en 2011, el programa nuclear norcoreano se ha visto impulsado de forma considerable, hasta el punto de que las pruebas de misiles sobrepasan en estos momentos las 90 y superan por mucho a las realizadas por sus predecesores.

Según los expertos, cabe la posibilidad de que Corea del Norte haya logrado desarrollar la bomba de hidrógeno, teniendo en cuenta los datos registrados durante la prueba realizada en septiembre de 2017, cuya explosión pudo exceder los 200 kilotones. En 2018, durante la primera reunión que mantuvieron el presidente Trump y el líder norcoreano, la cuestión de la desnuclearización fue puesta sobre la mesa.

Kim Jong-un se comprometió a detener las pruebas de misiles y a trabajar por la desnuclearización. Sin embargo, el siguiente encuentro, esta vez en Hanoi, terminó de forma precipitada ante la falta de acuerdo en lo relativo al alivio de las sanciones y el futuro de la cuestión nuclear norcoreana. En 2019 Pyongyang reanudo sus actividades con misiles.

¿Qué hay de sus fuerzas convencionales y la amenaza ciber?

Hablamos del cuarto ejército más grande del mundo, con más de 1,2 millones de efectivos en activo y más de 6 millones en la reserva. La propia constitución norcoreana recoge en su articulado la obligación que tienen todos los ciudadanos de servir en el ejército. Se calcula el régimen norcoreano invirtió una media de tres millones de dólares en sus fuerzas armadas solamente entre los años 2006 y 2016.

 

Las Fuerzas Armadas norcoreanas cuentan con más de 1.300 aviones, aproximadamente 300 helicópteros, 430 buques de guerra, 250 buques anfibios, 70 submarinos, 4.300 carros de combate, 2.500 vehículos blindados, 5.500 lanzacohetes y un arsenal de misiles, de distintos rangos, que supera el millar.

En el entorno ciber, Corea del Norte cuenta con capacidades de ataque cibernético. La mayor parte constituyen ataques de denegación de servicio, pero su naturaleza relativamente rudimentaria apunta a que por el momento las operaciones cibernéticas norcoreanas carecen de la sofisticación que caracteriza a los ataques de otros países, como puedan ser los perpetrados por China o Rusia.

 

Al aparato cibernético norcoreano se le imputan ataques contra los sistemas de bancos y medios de comunicación surcoreanos, así como el ataque que sufrió Sony Pictures en 2014 con motivo del estreno de la película “The interview”, donde se parodiaba con el asesinato de Kim Jong-un. Corea del Sur ha acusado directamente a su vecino del norte de intentar vulnerar sus sistemas de defensa en múltiples ocasiones, la última en 2016.

Juche y Songun los pilares de la militarización

Estos dos principios filosóficos, que rigen el modelo estatal norcoreano, representan la autosuficiencia al margen de la injerencia extranjera (juche) y preeminencia de los asuntos militares sobre el resto de facetas de la política nacional.

Las fuerzas armadas ocupan el centro de la vida política norcoreana y han visto como su posición ha ido mejorando ininterrumpidamente a la sombra de la dinastía Kim y bajo el firme convencimiento de que un ataque inminente por parte de potencias externas hostiles, personificadas por EE.UU y Corea del Sur, está por llegar.

Esta paranoica visión de la propia realidad estratégica es la que impulsa a Corea del Norte, uno de los países más pobres del globo, a priorizar el desarrollo de unas capacidades militares asimétricas, en aras de garantizar una supervivencia nacional supuestamente en permanente peligro.

El aislamiento norcoreano se ha visto agravado desde el armisticio y su economía se ha ido resintiendo progresivamente hasta dejar una población empobrecida que supera los 25 millones de habitantes, recluidos y ajenos a lo que sucede fuera de sus fronteras.